jueves, 16 de febrero de 2006

Cirugía robótica del cáncer de próstata


Hoy he viajado con el Dr. Gómez Sancha a Bilbao para ver una prostatectomía radical laparoscópica con el Robot da Vinci.
En el empeño por incorporar en el ICUA nuevas tecnologías que nos permitan ofrecer tratamientos más eficaces y menos invasivos de las enfermedades urológicas, especialmente del cáncer de próstata, iniciamos nuestra formación en esta técnica para poderla realizar pronto.


La laparoscopia convencional tiene algunas limitaciones: la visión en un monitor de TV es una visión en 2 dimensiones - No percibimos la profundidad- y el rango de movimientos del instrumental es limitado. Estas limitaciones, que superamos con un largo entrenamiento y mucha experiencia, son una de las razones por las que sólo un pequeño porcentaje de urólogos seamos expertos en laparoscopia.

Con el Robot Da Vinci el cirujano opera cómodamente sentado en la consola en la que se me vé arriba, fuera del campo operatorio, desde la que acciona unos mandos como joy-sticks.
El robot se coloca sobre el paciente y conectado a los instrumentos de laparoscopia permite al cirujano manipularlos con gran precisión. En el campo quirúrgico un ayudante cambia los instrumentos y asiste al cirujano.


La visión intracorporea en la consola es en 3 dimensiones por la utilización de 2 cámaras, visión igual a la que nuestros 2 ojos nos dan en cirugía abierta, aunque ampliada hasta 15 veces.

La suma de la visión mejorada, la mayor precisión en el manejo de los instrumentos y la comodidad con la que operamos se traduce en unos mejores resultados para el paciente.
En el caso de la prostatectomía radical las ventajas fundamentales para el paciente están en los resultados oncológicos y sobre todo los resultados funcionales: la incontinencia disminuye espectacularmente, con un alto porcentaje de pacientes sin incontinencia después de la cirugía; además cuando se busca preservar los nervios erectores la potencia se conserva en un número mayor de pacientes.